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Quistes en la boca: cuáles son benignos y por qué aun así se tratan

Casi todos los quistes de la boca son benignos y crecen sin doler durante años. Qué tipos hay, por qué ninguno desaparece solo y cuándo urge intervenir.

Un corte de hueso con una cavidad redondeada junto a la raíz de un diente

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La inmensa mayoría son benignos. Lo que comparten todos es que crecen y no se reabsorben solos.
  • El más frecuente con diferencia es el radicular: casi seis de cada diez en una serie de 1.038 casos.
  • Se tratan porque desplazan lo que encuentran: raíces vecinas, el nervio de la mandíbula y el seno maxilar.
  • El pronóstico depende de retirar entera la membrana. Si queda revestimiento, la lesión vuelve.
  • El queratoquiste va aparte: recidiva más, y la técnica elegida cambia mucho ese riesgo.

La inmensa mayoría de los quistes que aparecen en los maxilares son benignos, y conviene que usted lo sepa antes de seguir leyendo. Lo que sí comparten todos ellos es una característica que sí importa: crecen, no se reabsorben solos y lo hacen durante años sin producir ningún síntoma.

Un quiste es una cavidad revestida de epitelio y con contenido líquido o semilíquido en su interior. Esa cubierta epitelial es la que lo mantiene activo y la razón por la que la lesión no desaparece por sí misma.

Los tipos que se ven con más frecuencia

El quiste radicular (o periapical) es el más común de todos, y con bastante diferencia: en la serie que analizó 1.038 casos supuso casi el 59 % del total. Se forma en la punta de la raíz de un diente cuyo nervio ha muerto, generalmente por una caries profunda o por un traumatismo antiguo, y las bacterias del conducto son las que lo originan.

El quiste dentígero rodea la corona de un diente que no ha llegado a salir, con mucha frecuencia una muela del juicio retenida (incluida en el hueso). Es el segundo en frecuencia, algo más del 23 % en esa misma serie, y se descubre casi siempre en una radiografía solicitada por otro motivo.

El queratoquiste merece mención aparte, porque su comportamiento es más agresivo localmente y presenta una tasa de recidiva (reaparición) apreciable. El metaanálisis en red que reunió 40 estudios y 2.989 pacientes muestra que ahí la técnica elegida cambia mucho ese riesgo, así que requiere un planteamiento y un seguimiento distintos de los anteriores.

Y en los tejidos blandos, el mucocele del labio inferior es el más habitual: se produce cuando el conducto de una glándula salival menor (accesoria) se rompe por un mordisco o un golpe.

Por qué se tratan aunque sean benignos

Esta es la parte que más nos interesa que usted retenga. Un quiste que crece desplaza lo que encuentra a su paso, y en el maxilar eso significa raíces de dientes vecinos, el conducto dentario inferior (el nervio de la mandíbula) y el suelo del seno maxilar.

A medida que aumenta, adelgaza el hueso de alrededor. Cuando ese adelgazamiento avanza, la propia extirpación se complica y, en los casos avanzados, existe riesgo de fractura de la mandíbula.

Añadimos un tercer motivo: la sobreinfección. Un quiste radicular puede agudizarse en cualquier momento y presentarse como un flemón, con dolor e inflamación de la cara.

Cómo se diagnostican

Con una radiografía, y en las lesiones de cierto tamaño con una radiografía tridimensional, que muestra la extensión real y su relación con las estructuras vecinas.

Le recomendamos no dar por cerrado el diagnóstico con la imagen, porque el estudio histológico del material extraído es lo único que lo establece con seguridad. Por esa razón todo lo que se retira se envía a analizar.

En qué consiste la intervención

Se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria en la mayoría de los casos. Se accede al hueso, se retira por completo la membrana que reviste la cavidad (enucleación) y se limpia el lecho.

Dos cortes iguales: en el primero la cavidad es pequeña y en el segundo ha adelgazado el hueso y desplazado las raíces
No duele mientras crece, y por eso se descubre cuando ya ha ocupado sitio

Ese «por completo» es lo que determina el pronóstico: si queda epitelio del revestimiento, la lesión reaparece. En la serie de 1.038 casos con seguimiento, la recidiva global fue del 2,8 %. En las cavidades amplias se rellena el defecto con material de injerto (biomaterial o hueso propio) para favorecer la regeneración, sobre todo si está previsto colocar un implante más adelante.

Cuando el quiste depende de un diente cuya raíz se conserva, a veces basta con la endodoncia: al eliminar la fuente de bacterias, muchas lesiones se reducen y desaparecen en los meses siguientes.

Cuándo acudir sin esperar

Le recomendamos no demorar la consulta ante la inflamación de la cara, la fiebre, la salida de pus, la dificultad para tragar o para abrir la boca, o la aparición de hormigueo en el labio. Las dos últimas corresponden a un servicio hospitalario.

Y ante un hallazgo casual en una radiografía, sin síntoma alguno, le recomendamos igualmente una valoración: es precisamente en esa fase cuando la intervención es más sencilla y el hueso que hay que retirar, menor.

Preguntas frecuentes

¿Son peligrosos los quistes de la boca?
La inmensa mayoría son benignos, y conviene saberlo de entrada. Lo que sí comparten todos es que crecen, no se reabsorben solos y lo hacen durante años sin producir ningún síntoma. Por eso se tratan: no por lo que son, sino por lo que desplazan mientras crecen.
¿Cuál es el quiste más frecuente?
El radicular, que se forma en la punta de la raíz de un diente cuyo nervio ha muerto. En la serie que analizó 1.038 casos supuso casi el 59 % del total, seguido del dentígero, que rodea la corona de un diente que no ha llegado a salir, con algo más del 23 %.
¿Por qué hay que operarlo si no me duele?
Porque un quiste que crece desplaza lo que encuentra: raíces de dientes vecinos, el conducto del nervio de la mandíbula y el suelo del seno maxilar. A medida que aumenta adelgaza el hueso, de modo que la propia extirpación se complica, y en los casos avanzados existe riesgo de fractura de la mandíbula. Además, un quiste radicular puede sobreinfectarse y presentarse un día como un flemón.
¿Puede volver a salir después de operarlo?
Depende de que se retire entera la membrana que lo reviste: si queda epitelio, la lesión reaparece. En la serie de 1.038 casos con seguimiento, la recidiva global fue del 2,8 %. El queratoquiste es la excepción y por eso se trata aparte: el metaanálisis en red que reunió 40 estudios y 2.989 pacientes muestra que la técnica elegida cambia mucho su tasa de reaparición.
¿Siempre hay que quitar el diente?
No. Cuando el quiste depende de un diente cuya raíz se conserva, a veces basta con la endodoncia: al eliminar la fuente de bacterias, muchas lesiones se reducen y desaparecen en los meses siguientes. Eso se decide con la radiografía y con el estado del diente, no antes.
¿Cómo se confirma qué es?
Con radiografía, y en las lesiones de cierto tamaño con una radiografía tridimensional que muestra la extensión real y su relación con las estructuras vecinas. Pero el diagnóstico no se cierra con la imagen: lo establece el estudio del material extraído, y por eso todo lo que se retira se envía a analizar.

Fuentes

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