Ir al contenido
Pedir cita

Hepatitis y dentista: qué hay que saber antes de una intervención

La hepatitis no impide ningún tratamiento dental, pero cambia la coagulación y los fármacos que se pueden usar. Qué comunicar y cómo se protege la clínica.

Un instrumental limpio en su bolsa sellada, sobre la bandeja

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • Una hepatitis diagnosticada no impide ningún tratamiento dental. Cambia cómo se planifica.
  • Cambian dos cosas, y las dos vienen del hígado: la coagulación y el metabolismo de los fármacos.
  • El protocolo de esterilización es el mismo con todos los pacientes, se conozca o no su serología.
  • No hace falta pedir cita a última hora. Ese miedo es el motivo real por el que algunos callan el diagnóstico.
  • El liquen plano oral se asocia a la hepatitis C con una fuerza medida: cuatro veces más probabilidad.

Una hepatitis diagnosticada no impide ningún tratamiento dental, y eso es lo primero que conviene decir. Lo que hace es cambiar cómo se planifica, y para eso hay que saberlo.

Aquí queda explicado qué cambia exactamente, qué se pregunta en la primera visita y qué protección existe en la clínica: esa es la otra duda que casi nadie plantea en voz alta.

¿Qué cambia de verdad?

Un tubo de muestra vacío apoyado en su gradilla
La coagulación se mira antes, no durante

Cambian dos cosas, y las dos vienen del hígado y no de la boca: la coagulación y la medicación.

La primera es la coagulación. El hígado fabrica los factores que hacen que la sangre coagule, así que en una hepatopatía avanzada (cirrosis) una extracción puede sangrar más de lo previsto. Por eso te pediremos una analítica reciente antes de cualquier cirugía.

La segunda es la medicación. El hígado metaboliza buena parte de los fármacos que usamos, de modo que hay que ajustar el analgésico y el antibiótico. El paracetamol, que en otros casos es nuestra primera elección, se limita o se evita según el grado de afectación hepática.

Lo que sí notarás en la boca

Hay tres cosas frecuentes en pacientes hepáticos y conviene reconocerlas.

El sangrado de encías aparece antes y con más facilidad, y no siempre significa que haya más placa. La sequedad de boca (xerostomía) es habitual, sobre todo con ciertos tratamientos antivirales, y con ella aumenta bastante el riesgo de caries.

Y en las hepatitis con ictericia puede aparecer un tono amarillento en la mucosa del paladar, que es la zona donde antes se aprecia.

Hay una asociación más que conviene conocer, y esta se mide en la otra dirección: el metaanálisis más reciente sobre liquen plano y hepatitis C sitúa en cuatro veces la probabilidad de tener hepatitis C en quien presenta liquen plano oral. Por eso, ante ese hallazgo, se pregunta.

Lo que te vamos a preguntar

Nos hará falta saber cuatro cosas: qué tipo de hepatitis es, si está activa o resuelta, qué medicación se está tomando y cuándo fue la última analítica. Y si hay seguimiento por digestivo o por hepatología, nos coordinamos con ellos antes de cualquier cirugía.

Nada de eso condiciona la atención que se presta. Lo único que hace es que el tratamiento se planifique bien a la primera.

Sobre el contagio en la clínica

Esta es la parte que muchos pacientes no llegan a preguntar aunque les preocupe, así que la decimos nosotros.

Varias bolsas selladas de instrumental alineadas en la bandeja
El mismo protocolo con todos, se conozca o no la serología

El protocolo de esterilización y las barreras que usamos son exactamente los mismos con todos los pacientes, se conozca o no su estado serológico. Instrumental esterilizado en autoclave con control de cada ciclo, material desechable donde corresponde y barreras en todas las superficies.

Eso significa dos cosas: que no existe riesgo para quien entra después, y que no hace falta pedir cita a última hora ni nada parecido, como a veces se nos plantea.

Decirlo importa porque el motivo real por el que algunos pacientes ocultan su diagnóstico es el miedo a ser tratados de forma distinta. Y el único efecto real de no decirlo es que el tratamiento se planifique peor de lo que podría.

Lo que sí conviene por tu parte

  • Revisión cada seis meses en lugar de anual, por el riesgo aumentado de caries y de sangrado.
  • Cepillo suave y técnica sin apretar, que reduce el sangrado sin dejar de limpiar bien.
  • Avisar antes de cualquier extracción o cirugía, aunque ya se haya hablado en otras visitas.
  • Tratar la sequedad de boca, porque es lo que más caries genera en este perfil de paciente.

El sangrado fácil de las encías no es algo que haya que asumir por tener hepatitis. Es tratable, y tratarlo reduce también la carga inflamatoria general.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tratarme los dientes con hepatitis?
Sí. Una hepatitis diagnosticada no impide ningún tratamiento dental: lo que hace es cambiar cómo se planifica, y para eso hay que saberlo. Cambian dos cosas, y las dos vienen del hígado y no de la boca: la coagulación y la medicación.
¿Por qué afecta a la coagulación?
Porque el hígado fabrica los factores que hacen que la sangre coagule. En una hepatopatía avanzada una extracción puede sangrar más de lo previsto, y por eso se pide una analítica reciente antes de cualquier cirugía. También explica que el sangrado de encías aparezca antes y con más facilidad, sin que eso signifique necesariamente más placa.
¿Cambia la medicación?
Sí. El hígado metaboliza buena parte de los fármacos que se usan, así que el analgésico y el antibiótico se ajustan. El paracetamol, que en otros casos es la primera elección, se limita o se evita según el grado de afectación hepática.
¿Hay riesgo de contagio en la clínica?
El protocolo de esterilización y las barreras son exactamente los mismos con todos los pacientes, se conozca o no su estado serológico: instrumental esterilizado en autoclave con control de cada ciclo, material desechable donde corresponde y barreras en todas las superficies. Eso significa que no hay riesgo para quien entra después, y que no hace falta pedir cita a última hora.
¿Por qué debería decirlo si no cambia cómo me tratan?
Porque el trato no cambia y la planificación sí. El motivo real por el que algunos pacientes ocultan el diagnóstico es el miedo a ser tratados de forma distinta, y el único efecto de no decirlo es que el tratamiento se planifique peor de lo que podría. Hacen falta cuatro datos: qué tipo de hepatitis es, si está activa o resuelta, qué medicación se toma y cuándo fue la última analítica.
¿Qué se ve en la boca?
Sangrado de encías más fácil, sequedad de boca —frecuente con ciertos tratamientos antivirales, y con ella más caries— y, en las hepatitis con ictericia, un tono amarillento en la mucosa del paladar, que es donde antes se aprecia. Hay además una asociación medida con el liquen plano oral: el metaanálisis más reciente sitúa en cuatro veces la probabilidad de hepatitis C en quien lo presenta.

Fuentes

Llamar Pedir cita