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Dolor de mandíbula: por qué duele, por qué suena y cuándo es urgencia médica

El dolor de mandíbula suele venir del músculo o la articulación, por bruxismo. Qué distingue cada causa, qué chasquidos no importan y cuándo llamar al 112.

Un modelo de la mandíbula articulado con el maxilar, apoyado sobre la mesa

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Lo primero es descartar lo que no es dental: dolor súbito con dolor en pecho o brazo, sudor frío o falta de aire es 112.
  • Difuso, en la sien y peor por la mañana: músculo. En un punto delante de la oreja con chasquidos: articulación.
  • Un chasquido aislado, sin dolor y sin bloqueos, no requiere tratamiento.
  • La disfunción temporomandibular afecta a cerca del 30 % de la población, y a las mujeres 1,75 veces más.
  • En reposo los dientes no deberían tocarse. Ese hábito diurno es el que más cambia y no cuesta nada.

¿Puede ser un infarto?

Un dolor de mandíbula que aparece de golpe, sin traumatismo previo, y que viene acompañado de dolor en el pecho, en el brazo izquierdo o en el cuello, con sudor frío o con falta de aire, no es un problema dental. Eso se atiende llamando al 112.

Conviene decirlo con precisión, porque circula al revés. La revisión de 74 trabajos sobre diferencias por sexo en el infarto sitúa el dolor de mandíbula entre los síntomas típicos, junto al torácico y al del brazo. Lo que las mujeres presentan con más frecuencia son otros síntomas añadidos, como náuseas, vómitos y falta de aire, y también avisos previos, como fatiga en los días anteriores. No es lo habitual en una consulta dental, pero es lo primero que hay que descartar.

Si no hay nada de eso, podemos seguir con lo que sí es dental.

¿De dónde viene el dolor?

Un esquema de la articulación de la mandíbula: la cabeza redondeada, su hueco y el disco entre los dos
Entre las dos piezas hay un disco, y el chasquido casi siempre es suyo

Se llama disfunción temporomandibular y no es nada raro. El metaanálisis de 27 estudios con casi 21.000 personas estima que afecta a cerca del 30 % de la población, y a las mujeres 1,75 veces más que a los hombres. Así que, si te pasa, desde luego no te está pasando a ti solo.

Tiene tres orígenes distintos, que se distinguen bastante bien por la forma en que duele cada uno.

Si tu dolor es difuso, aparece en la sien o delante de la oreja y empeora por la mañana, el problema está en el músculo. Es el caso más frecuente con diferencia y suele ir con bruxismo.

Si en cambio es un punto concreto justo delante de la oreja, que aumenta al abrir la boca y viene con chasquidos, el problema está en la articulación. Ahí el disco que amortigua se ha desplazado.

Y si te duele solo al masticar de un lado y notas una muela concreta que molesta, entonces no es la mandíbula: es esa muela.

¿Por qué suena si no me duele?

Esta es la consulta que más se repite y la respuesta tranquiliza: un chasquido aislado, sin dolor y sin bloqueos, no requiere tratamiento.

Ese ruido lo produce el disco de la articulación al recolocarse en el momento en que abres la boca. Es muy frecuente en la población general y, mientras no haya dolor ni limitación, solo se vigila.

Lo que sí hay que mirar es otra cosa: un ruido nuevo que aparece con dolor, un crujido de arenilla en lugar de un chasquido limpio, o que la boca se quede bloqueada al abrir o al cerrar.

Lo que está casi siempre detrás

En la mayoría de los casos que vemos hay dos factores, y suelen ir juntos.

El primero es el bruxismo, que es apretar o rechinar los dientes, sobre todo de noche. La mandíbula pasa horas contraída, y esa musculatura amanece igual que amanecería tu brazo si hubieras dormido con el puño cerrado. Conviene que sepas que no es una enfermedad que se cure. El consenso internacional lo define como un comportamiento de la musculatura, así que lo que se hace es reducir lo que lo dispara y protegerte mientras tanto. Lo tienes entero en mandíbula tensa: qué tomar.

El segundo es la tensión sostenida, que no es una explicación de manual: se traduce en un hábito muy concreto, el de mantener los dientes en contacto durante el día sin darse cuenta. En reposo, los dientes no deberían tocarse.

Qué puedes hacer estos días

  • Dieta blanda durante unos días y bocados pequeños, sin chicle ni cosas duras.
  • Calor húmedo en la zona de la sien y la mejilla, unos minutos varias veces al día.
  • No abrir la boca del todo al bostezar: ponte el puño bajo la barbilla.
  • Fíjate varias veces al día en si tienes los dientes en contacto, y sepáralos.
  • No apoyes la mandíbula en la mano mientras lees o trabajas, y evita dormir boca abajo.

Ese cuarto punto es el que más cambia y no cuesta nada. Basta con dejar una nota en la pantalla del ordenador para acordarse durante el día.

Cuándo hay que mirarlo

Si lleva más de dos semanas, si la boca se bloquea, si no se puede abrir más de dos o tres dedos, si aparecen ruidos nuevos acompañados de dolor, o si notas que la mordida ha cambiado.

En consulta se explora la apertura, se palpan los músculos y la articulación, y se marca la mordida con papel de articular para ver dónde está la sobrecarga. Si hay bruxismo, una férula de descarga protege los dientes y descarga la musculatura, y eso se decide después de explorar, no antes.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo un dolor de mandíbula es urgencia médica?
Cuando aparece de golpe, sin traumatismo previo, y viene acompañado de dolor en el pecho, en el brazo izquierdo o en el cuello, con sudor frío o falta de aire. Eso se atiende llamando al 112. El dolor de mandíbula figura entre los síntomas reconocidos del infarto junto con el dolor torácico y el del brazo, y las mujeres presentan además con más frecuencia náuseas, vómitos y falta de aire, y síntomas previos como fatiga en los días anteriores.
¿De dónde viene el dolor cuando sí es dental?
De tres sitios que se distinguen por cómo duele. Difuso, en la sien o delante de la oreja y peor por la mañana: el problema está en el músculo, que es el caso más frecuente y suele ir con bruxismo. Un punto concreto delante de la oreja, que aumenta al abrir y viene con chasquidos: la articulación, con el disco desplazado. Y si duele solo al masticar de un lado con una muela concreta que molesta, entonces no es la mandíbula: es esa muela.
¿Es frecuente esto?
Bastante. El metaanálisis que reunió 27 estudios con casi 21.000 personas estima que cerca del 30 % de la población tiene algún trastorno temporomandibular, y que afecta a las mujeres 1,75 veces más que a los hombres. Saberlo ayuda a no interpretarlo como algo raro ni como algo que haya que aguantar.
Me suena la mandíbula pero no me duele. ¿Es grave?
Un chasquido aislado, sin dolor y sin bloqueos, no requiere tratamiento. Ese ruido lo produce el disco de la articulación al recolocarse al abrir la boca y es muy frecuente. Lo que sí hay que mirar es un ruido nuevo que aparece con dolor, un crujido de arenilla en lugar de un chasquido limpio, o que la boca se quede bloqueada al abrir o al cerrar.
¿Qué hay detrás casi siempre?
Dos factores que suelen ir juntos. El bruxismo, apretar o rechinar sobre todo de noche: la mandíbula pasa horas contraída y amanece igual que amanecería un brazo que hubiera dormido con el puño cerrado. Y la tensión sostenida, que se traduce en un hábito concreto, el de mantener los dientes en contacto durante el día sin darse cuenta. Conviene saber que apretar no es una enfermedad que se cure: el consenso internacional lo define como un comportamiento.
¿Qué puedo hacer estos días?
Dieta blanda y bocados pequeños, sin chicle ni cosas duras. Calor húmedo en la sien y la mejilla, unos minutos varias veces al día. No abrir la boca del todo al bostezar, poniendo el puño bajo la barbilla. Fijarte varias veces al día en si tienes los dientes en contacto y separarlos. Y no apoyar la mandíbula en la mano ni dormir boca abajo.

Fuentes

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