Bruxismo en niños: casi siempre se pasa solo, y cuándo no
Rechinar los dientes de noche es frecuente entre los tres y los seis años y suele pasarse con el recambio. Qué vigilar, qué no hacer y cuándo mirarlo.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- Lo hace entre el 15 y el 30 % de los niños, sobre todo entre los tres y los seis años, y la mayoría lo deja con el recambio.
- En un niño no se pone férula de entrada, y en muchos casos no se pone nunca.
- Si uno de los padres lo hace, el niño tiene más del triple de probabilidad de hacerlo también.
- Ronquido, sueño malo y cansancio al levantarse apuntan a algo más, y eso va antes que nada.
- Lo de las lombrices es la creencia más extendida y la evidencia que la sostiene es floja.
Si has oído a tu hijo rechinar los dientes por la noche y te has asustado, te tranquilizo: es muy frecuente y casi siempre se pasa solo.
Lo hace entre el 15 y el 30 % de los niños, sobre todo entre los tres y los seis años. La mayoría deja de hacerlo con el recambio de los dientes.
Dicho eso, hay unas cuantas señales que sí conviene mirar, y de eso va el resto.
No es lo mismo que en un adulto
Esto es lo primero que quiero que sepas, porque cambia todo lo demás.
En un adulto el bruxismo suele ser crónico, va asociado al estrés y se trata con férula. En un niño es casi siempre transitorio y forma parte de cómo se está ajustando su boca mientras crece.
Un niño está estrenando dientes que no encajan del todo entre sí, con piezas de leche y definitivas mezcladas y con una mandíbula que está creciendo. Rechinar es en parte la forma que tiene de buscar dónde encajan.
Por eso en un niño no se pone férula de entrada, y en muchos casos no se pone nunca.
¿Por qué lo hace?
No hay una causa única, y normalmente se juntan varias.
- El recambio de dientes, que es la más frecuente entre los tres y los seis años.
- Los dientes que no encajan bien, con algún contacto que llega antes que los demás.
- La respiración por la boca, las anginas grandes o las alergias, que suelen ir juntas con esto.
- Los nervios o los cambios, como empezar el colegio, una mudanza o un hermano nuevo.
- Algunos parásitos intestinales, aunque esa relación es mucho menos clara de lo que se dice.
- Y una que sorprende: que lo haga alguno de vosotros. El metaanálisis que lo midió encontró que los hijos de quienes rechinan tienen 3,23 veces más probabilidad de hacerlo también.
La creencia más extendida es que rechinar los dientes significa lombrices. La evidencia sobre eso es floja, así que no des un tratamiento por tu cuenta: si sospechas, que lo valore el pediatra.
Qué señales mirar
Estas son las que conviene que vigiles:
- El ruido por la noche, que suele oírlo la familia antes que nadie.
- Dientes con el borde plano, gastados o astillados, sobre todo los de delante.
- Que se queje de dolor de mandíbula o de cabeza al levantarse.
- Sensibilidad al frío o a lo dulce.
- Que se levante cansado, ronque o duerma con la boca abierta.
Esas tres últimas juntas apuntan a algo más que al bruxismo: ahí sí conviene mirarlo con calma.
¿Cuándo conviene traerlo?
No hace falta correr por oírle rechinar una temporada. Sí conviene traerlo con cualquiera de estas cosas:
- Que se le vean los dientes claramente desgastados.
- Que tenga dolor al masticar o al abrir la boca.
- Que ronque, que se despierte muchas veces o que duerma mal de forma habitual.
- Que siga rechinando con siete u ocho años, cuando ya debería haber ido a menos.
Ese punto del ronquido merece atención. El bruxismo y los problemas respiratorios del sueño van juntos con bastante frecuencia, y si hay unas anginas o unas vegetaciones grandes detrás, tratarlas resuelve las dos cosas a la vez.
Qué se hace
Depende de lo que salga en la revisión, pero te adelanto lo habitual:
En la mayoría de los casos, solo observar: se comprueba el desgaste, se anota y se vuelve a mirar a los seis meses. Si no avanza, se deja estar.
Si hay algún diente que contacta antes que los demás, a veces basta con un pulido mínimo para repartir la mordida.
Si hay un problema de mordida de fondo, entonces sí toca ortodoncia interceptiva, que se hace en edades tempranas y aprovecha el crecimiento.
Y si aparece la sospecha de que respira mal por la noche, se deriva al otorrino: eso va antes que cualquier otra cosa.
La férula se reserva para casos concretos, con desgaste importante o dolor, y siempre con revisiones frecuentes: en una boca que crece se queda pequeña enseguida.
Lo que puedes hacer en casa
Tres cosas sencillas y ninguna es un tratamiento, pero ayudan.
Cuidar la rutina de antes de dormir: nada de pantallas la última hora, luz baja y horario regular, porque el sueño mal estructurado empeora el bruxismo.
Hablar con él de lo que le preocupe, sin darle importancia al rechinar en sí. Si le dices que rechina los dientes y que eso es un problema, le añades una preocupación más.
Y evitar los chicles y los caramelos duros por la tarde, que mantienen la musculatura de la mandíbula activa.
Lo que no hay que hacer es despertarle para que pare, ponerle en la boca nada que no te hayan dado en la consulta, ni regañarle. No lo hace a propósito y no puede evitarlo.
Lo que quiero que te lleves
Que en la mayoría de los niños esto se pasa solo y no hace falta hacer nada.
Que lo que sí merece una revisión es el desgaste visible, el dolor y los problemas para respirar por la noche.
Y que si tienes dudas, mirarlo una vez tranquiliza mucho más que estar escuchando cada noche.
Preguntas frecuentes
- ¿Es normal que mi hijo rechine los dientes?
- Es frecuente y casi siempre transitorio. Lo hace entre el 15 y el 30 % de los niños, sobre todo entre los tres y los seis años, y la mayoría deja de hacerlo con el recambio de los dientes. Está estrenando piezas que no encajan del todo, con dientes de leche y definitivos mezclados y una mandíbula que crece: rechinar es en parte la forma de buscar dónde encajan.
- ¿Hay que ponerle una férula?
- De entrada no, y en muchos casos nunca. En un adulto el bruxismo suele ser crónico y se trata con férula; en un niño es casi siempre transitorio. La férula se reserva para casos concretos con desgaste importante o dolor, y siempre con revisiones frecuentes, porque en una boca que crece se queda pequeña enseguida.
- ¿Es por lombrices?
- Es la creencia más extendida y la evidencia que la sostiene es floja. No des un tratamiento por tu cuenta: si lo sospechas por otros síntomas, que lo valore el pediatra. Lo que sí tiene respaldo son otras cosas: el recambio de dientes, algún contacto que llega antes que los demás, la respiración por la boca y las épocas de cambios.
- ¿Se hereda?
- Hay una asociación clara. El metaanálisis que comparó a niños con y sin padres que rechinan encontró que los hijos de quienes lo hacen tienen 3,23 veces más probabilidad de hacerlo también. No es una condena, y explica por qué en muchas familias aparece en varios miembros.
- ¿Cuándo hay que traerlo a consulta?
- No hace falta correr por oírle rechinar una temporada. Sí con cualquiera de estas: que se le vean los dientes claramente desgastados, que tenga dolor al masticar o al abrir la boca, que ronque o duerma mal de forma habitual, o que siga rechinando con siete u ocho años. El ronquido merece atención aparte: bruxismo y problemas respiratorios del sueño van juntos con frecuencia.
- ¿Qué puedo hacer en casa?
- Tres cosas que ayudan y no son un tratamiento. Cuidar la rutina de antes de dormir, sin pantallas la última hora, porque el sueño mal estructurado lo empeora. Hablar con él de lo que le preocupe sin dar importancia al rechinar en sí. Y evitar chicles y caramelos duros por la tarde. Lo que no hay que hacer es despertarle para que pare, ponerle nada en la boca ni regañarle: no lo hace a propósito.
Fuentes
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