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Cirugía ortognática: cuándo está indicada y qué papel tiene la ortodoncia

No toda mordida desencajada necesita cirugía ortognática. Qué la indica, cómo se coordina con la ortodoncia, cuánto dura el proceso y qué riesgos tiene.

Dos modelos de escayola: en el primero las arcadas no llegan a encajar y queda un hueco, en el segundo cierran alineadas

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Lo que decide no es cuánto se desvía la mordida, sino si el problema está en los dientes o en los huesos.
  • El proceso completo son dos o tres años, y la mayor parte es ortodoncia, no quirófano.
  • Durante la fase previa la mordida empeora a propósito. Conviene saberlo antes de verlo.
  • La alteración de la sensibilidad del labio ocurre en la mitad de los casos y se recupera en el 93 % antes del año.
  • La satisfacción publicada ronda el 88 %, y es mayor con el resultado estético que con el funcional.

La cirugía ortognática reposiciona los huesos maxilares cuando el desajuste entre ellos no se puede resolver moviendo solo los dientes. Aquí verás en qué casos está indicada de verdad, cómo encaja la ortodoncia y qué plazos maneja el proceso completo.

Conviene separar quién hace qué. La cirugía la realiza un equipo de cirugía oral y maxilofacial en quirófano. El diagnóstico, la ortodoncia previa y la posterior van por cuenta del ortodoncista, y ocupan la mayor parte del tiempo de tratamiento.

¿Cuándo hace falta de verdad?

Lo que decide es distinguir un problema de posición de los dientes de un problema de posición de los huesos. Lo primero se corrige con ortodoncia; lo segundo, no.

Un esquema de la mandíbula de lado con una línea de corte y el segmento de delante desplazado
Se pueden inclinar los dientes un poco. Si lo que está fuera de sitio es el hueso, eso no llega

¿Y cuáles son esos casos? Una mordida abierta esquelética, cuando los dientes de delante no llegan a tocarse aunque estén bien alineados. Una clase III marcada, con la mandíbula claramente por delante del maxilar. Una clase II con la mandíbula muy retruida, sobre todo si hay apnea del sueño asociada. Y una asimetría facial de origen óseo, con la línea media desplazada.

Lo que no indica cirugía es un apiñamiento, por severo que parezca, ni una mordida cruzada que se resuelve expandiendo el paladar.

¿En qué orden va todo?

El proceso completo tiene tres fases y conviene conocerlas antes de decidir:

  1. Ortodoncia prequirúrgica, de doce a dieciocho meses. Aquí tus dientes se colocan en la posición que van a necesitar después de la cirugía.
  2. Cirugía, con ingreso corto y una recuperación de varias semanas.
  3. Ortodoncia posquirúrgica, de seis a doce meses, para afinar el engranaje final.

El proceso entero suele ocupar entre dos y tres años.

¿Por qué la mordida empeora antes de operar?

Esto sorprende a todo el mundo y conviene contarlo de antemano. Durante la fase prequirúrgica, los dientes se colocan según dónde van a quedar los huesos después, no según dónde están ahora.

Eso significa que durante meses vas a ver la mordida peor que al principio. No es un error: es exactamente lo que tiene que pasar, y si no se hiciera así, el cirujano no podría encajar las arcadas.

¿Qué riesgos tiene?

La cirugía maxilofacial es cirugía mayor y tiene riesgos que el equipo quirúrgico te explicará en detalle y por escrito. Los principales son la alteración de la sensibilidad del labio inferior y el mentón, la infección, la recidiva parcial y la necesidad de retirar material de osteosíntesis.

¿Cuánto de frecuente es cada cosa? La revisión que reunió 65 estudios y 6.482 pacientes los pone en su sitio. Hubo complicaciones en el 32 % de los casos, la mayoría menores y pasajeras. La sensibilidad se alteró en el 53 %, se recuperó antes del año en el 93 % y quedó permanente en el 3,4 %. Y hubo recidiva de más de dos milímetros en el 18,7 %, con estabilidad mantenida al año en el 87 %.

Una advertencia sobre esas cifras. En los avances grandes de ambos maxilares que se hacen para tratar la apnea del sueño, el adormecimiento del labio es bastante más frecuente y tarda más en irse, así que ahí la conversación es otra.

Eso conviene saberlo antes de empezar los dos años de ortodoncia, no al final.

¿Y a ti te compensa?

Aquí no hay una respuesta general, y desconfía de quien te la dé. Lo cierto es que lo único útil es saber qué pesa en cada lado de tu balanza.

A favor pesan los motivos funcionales: dificultad real para masticar o para morder, dolor articular que no cede, apnea del sueño documentada y desgaste dental por una mordida que no engrana. Esos son los casos en los que el beneficio es medible. En apnea, de hecho, el avance de ambos maxilares es la cirugía con mejores resultados de las disponibles.

En contra pesan la duración, los riesgos y el hecho de que sea cirugía mayor. Cuando el motivo es solo estético, conviene sopesarlo con más calma y con una segunda opinión.

Hay un dato que conviene tener delante al hacer esa balanza: en las series publicadas la satisfacción ronda el 88 %, y es mayor con el resultado estético que con el funcional. Quien opera esperando sobre todo masticar mejor tiene que saber qué parte de eso depende de la cirugía y qué parte de la ortodoncia posterior.

Cómo lo planteamos

El estudio se hace con radiografía tridimensional, fotografías y modelos digitales, y a partir de ahí se ve si tu caso es de ortodoncia sola o si necesita cirugía. Ese estudio se comparte con el equipo maxilofacial antes de decidir nada.

Si hay alternativa sin cirugía, te la explicamos también, con lo que consigue y lo que no. Decidir con las dos opciones delante es distinto de decidir con una.

Y si lo que te preocupa es el dolor de la articulación, empieza por qué tomar para relajar la mandíbula: no todo dolor articular es un problema esquelético.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena una cirugía ortognática?
Depende de por qué se plantea, y desconfía de quien te dé una respuesta general. A favor pesan los motivos funcionales: dificultad real para masticar, dolor articular que no cede, apnea del sueño documentada y desgaste por una mordida que no engrana. En contra pesan la duración, los riesgos y el hecho de que sea cirugía mayor. En las series publicadas la satisfacción ronda el 88 %, y es mayor con el resultado estético que con el funcional: conviene saberlo para no esperar de la cirugía lo que no da.
¿Cuánto dura todo el proceso?
Entre dos y tres años, y la mayor parte no es quirófano. Son doce a dieciocho meses de ortodoncia previa, la cirugía con un ingreso corto y una recuperación de varias semanas, y otros seis a doce meses de ortodoncia posterior para afinar el engranaje.
¿Por qué me está quedando peor la mordida antes de operarme?
Porque tiene que quedar así. Durante la fase previa los dientes se colocan según dónde van a quedar los huesos después de la cirugía, no según dónde están ahora. Si no se hiciera así, el cirujano no podría encajar las arcadas. Es incómodo verlo durante meses y es exactamente lo que debe pasar.
¿Me voy a quedar con el labio dormido?
Es el riesgo que más preocupa y el que mejor está medido. La alteración de la sensibilidad aparece en torno a la mitad de los casos, el 93 % se recupera antes de los doce meses y queda permanente en un 3 % aproximadamente. En los avances grandes de ambos maxilares para tratar la apnea las cifras son más altas, así que la conversación con el equipo quirúrgico tiene que ser sobre tu caso concreto.
¿Puede volver atrás el resultado?
Puede, y por eso la ortodoncia posterior y las revisiones forman parte del tratamiento. La revisión que reunió 65 estudios y 6.482 pacientes describe una recidiva mayor de dos milímetros en el 18,7 % de los casos, y estabilidad mantenida al año o más en el 87 %.
¿Hay casos que parecen de cirugía y no lo son?
Sí, y son bastantes. Un apiñamiento severo se resuelve con ortodoncia por muy aparatoso que se vea, y una mordida cruzada de origen dentario se corrige expandiendo el paladar. Lo que no se corrige moviendo dientes es la posición de los huesos, y eso se ve en el estudio, no a simple vista.

Fuentes

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