
Desde la medicina integrativa, cada diente forma parte de un sistema interconectado: una infección dental crónica puede afectar órganos distantes, y una disfunción en un órgano puede reflejarse en un diente concreto.

La sialoadenitis es la inflamación de las glándulas salivales, que provoca dolor e hinchazón. Descubre sus causas, síntomas, tratamientos efectivos y cómo prevenirla.

Hablamos de sialoadenitis cuando se produce una inflamación en una o varias de las glándulas salivales (parótidas, submandibulares o sublinguales). Por lo general es consecuencia de una infección en la glándula afectada, generalmente bacteriana, favorecida frecuentemente por la obstrucción del conducto salival por un cálculo (piedra) o por una producción reducida de saliva. En términos simples, sialoadenitis significa que una glándula que produce saliva se ha inflamado (muchas veces por infección), lo cual puede causar dolor y otros síntomas que veremos enseguida.
Me gusta explicarlo con confianza a mis pacientes: imagina que una glándula salival (encargada de producir saliva para ayudarte a masticar y proteger tu boca) se “atasca” o se infecta; entonces se inflama y duele. Esto es exactamente lo que ocurre en la sialoadenitis. A continuación, voy a detallar sus causas, tipos, síntomas, cómo la diagnosticamos y los tratamientos y cuidados para curarla y prevenir que vuelva a ocurrir.
La sialoadenitis no tiene una única causa, sino que puede presentarse por varios motivos. Las causas más comunes y factores de riesgo incluyen:
Cualquier situación que obstruya el conducto de la glándula o que reduzca la producción/flujo de saliva puede desencadenar una sialoadenitis. A eso se suma la presencia de microbios (bacterias o virus) que aprovechan esa situación para infectar la glándula.
En mi experiencia, es importante distinguir dos tipos principales de sialoadenitis según su evolución: la aguda y la crónica. Esto ayuda a entender el pronóstico y el enfoque de tratamiento.
La sialoadenitis aguda aparece de forma repentina. El paciente suele notar que “de un día para otro” tiene la glándula inflamada y muy dolorosa. Típicamente se presenta una hinchazón rápida de la glándula, con enrojecimiento de la piel alrededor y dolor intenso. Suele afectar más a menudo a la glándula parótida (la que está delante del oído, a cada lado de la cara). No es raro que la sialoadenitis aguda venga acompañada de síntomas generales como fiebre y malestar, porque el cuerpo está reaccionando a una infección activa.
Debido a su naturaleza infecciosa y súbita, la sialoadenitis aguda requiere atención médica pronta. Si no se trata adecuadamente puede avanzar hacia un absceso (acumulación de pus) en la glándula u otras complicaciones serias. La buena noticia es que, con el tratamiento oportuno (antibióticos y cuidados), suele resolverse en pocos días sin dejar secuelas.
La sialoadenitis crónica se refiere a una inflamación persistente o recurrente de la glándula salival. En lugar de un episodio breve y agudo, aquí los síntomas tienden a repetirse en el tiempo o a no desaparecer del todo. Por ejemplo, hay pacientes que cuentan que cada cierto tiempo se les inflama la misma glándula, sobre todo al comer, y luego baja la hinchazón pero nunca se sienten del todo bien. Suele afectar más a la glándula submandibular (bajo la mandíbula) en muchos casos.
En la sialoadenitis crónica, el malestar puede exacerbarse con las comidas. Tiene sentido: al comer producimos más saliva, que intenta pasar por un conducto tal vez estrecho u obstruido parcialmente, lo que empeora el dolor e hinchazón. Muchas veces, detrás de una sialoadenitis crónica hay una causa obstructiva repetitiva, como cálculos recurrentes o estrechamiento del conducto por cicatrices. De hecho, un episodio agudo que no sanó del todo puede volverse crónico. Estos casos crónicos a veces se complican con estenosis ductales (cicatrices que estrechan el conducto) o infecciones repetidas.
El manejo de la sialoadenitis crónica suele ser más complejo: además de tratar cada episodio agudo, hay que corregir la causa subyacente (por ejemplo, quitar un cálculo, dilatar un conducto estrecho) para evitar nuevas recaídas. En casos crónicos avanzados, puede considerarse incluso la cirugía para remover la glándula dañada si los episodios son muy frecuentes y molestos (hablaremos de esto en la parte de tratamientos).
¿Cómo reconocer una sialoadenitis? Los síntomas principales que suelo encontrar en mis pacientes son bastante característicos. Pueden presentarse uno o varios de los siguientes:
Cada paciente es un mundo, y no todos presentan todos estos síntomas. En casos leves quizá solo haya una molestia y poca hinchazón, mientras que en casos severos se observan todos los síntomas mencionados. Si notas una hinchazón inusual en tu cara o cuello, acompañada de dolor o fiebre, es importante acudir al médico o dentista para evaluar si podría ser sialoadenitis u otro problema (como un absceso dental u otra infección). Mejor evaluarlo a tiempo.
Para diagnosticar la sialoadenitis combinamos la evaluación clínica con algunas pruebas diagnósticas:
En la mayoría de los pacientes, la combinación de examinar la glándula y hacer una ecografía es suficiente para diagnosticar la sialoadenitis y su causa. Estas pruebas no duelen (quizás un pinchazo para análisis de sangre) y nos dan información muy valiosa para planificar cómo curar la condición.
Cuando explico el tratamiento de la sialoadenitis a mis pacientes, siempre les digo: “vamos a atacar la causa y a darte alivio de los síntomas”. Por eso, el tratamiento se centra tanto en eliminar la infección o bloqueo como en medidas para que la glándula vuelva a la normalidad. Las opciones principales de tratamiento son:
En general, la sialoadenitis tiene cura. Con el esquema adecuado de antibióticos (si son necesarios) y las medidas de soporte, la mayoría de pacientes mejora rápidamente. Notarás que el dolor y la hinchazón comienzan a ceder tras unos 2-3 días de tratamiento adecuado y continúan mejorando en la semana siguiente. Es fundamental el seguimiento: como profesional, suelo programar una revisión a la semana o 10 días para asegurarme de que la infección desapareció y, de ser necesario, evaluar la eliminación de algún cálculo residual o cambiar el antibiótico si el inicial no funcionó (esto último es poco frecuente si el tratamiento fue el correcto desde el principio).
Como dice el dicho, “más vale prevenir que curar”. Aunque no siempre podemos evitar al 100% una sialoadenitis (por ejemplo, no podemos predecir si se formará un cálculo salival), sí existen medidas preventivas que recomiendo a mis pacientes para reducir el riesgo de sufrir estas infecciones:
Si bien no existe una vacuna ni una forma infalible de prevenir la sialoadenitis, estos consejos reducen significativamente el riesgo. En mi experiencia, pacientes que adoptan estas medidas (sobre todo hidratación y buena higiene) raramente vuelven a sufrir infecciones de glándulas salivales. Y si llegan a presentarse, probablemente serán más leves y fáciles de tratar.
Cuando estás enfrentando una sialoadenitis (o te estás recuperando de una), además del tratamiento médico indicado, hay varias cosas que puedes hacer en casa para sentirte mejor y sanar más rápido. Son consejos sencillos pero muy efectivos – suelo insistir mucho en ellos a mis pacientes porque marcan la diferencia en la recuperación. Aquí te los presento de forma práctica:
Todos estos consejos caseros van de la mano con el tratamiento médico. Te aseguro que siguiendo estas recomendaciones notarás mucha diferencia. Muchos pacientes me han comentado cosas como “¡qué alivio el calorcito y los enjuagues, gracias por recomendarme eso!”, y es que realmente ayudan. Además, varios de estos hábitos (higiene, hidratación, no fumar) no solo sirven para curar, sino también para prevenir futuras sialoadenitis, así que incorpóralos a tu rutina de salud bucal permanente.
A continuación, respondo algunas preguntas frecuentes (FAQ) que suelen hacerme mis pacientes acerca de la sialoadenitis. Espero que te sean útiles para aclarar cualquier duda adicional que tengas:
No, en general la sialoadenitis no es contagiosa. Si la inflamación de la glándula es por una infección bacteriana interna, no se transmite de persona a persona. Puedes convivir con otros sin miedo a “pegárselos”. Ojo: otra cosa es la causa viral; por ejemplo, las paperas (parotiditis) sí son contagiosas porque las provoca un virus que se transmite, pero en ese caso hablamos de paperas como enfermedad, no de la sialoadenitis bacteriana típica. En resumen, salvo que tu inflamación sea parte de una infección viral contagiosa, no debes preocuparte de contagiar sialoadenitis a tu familia o amigos.
La sialoadenitis suele ser atendida por médicos otorrinolaringólogos (ORL), ya que son especialistas en glándulas salivales y trastornos de cabeza y cuello. Sin embargo, muchos pacientes consultan inicialmente con su dentista o con su médico de cabecera al notar la hinchazón, y está bien: cualquiera de ellos puede diagnosticarla en principio. Si el caso lo requiere, te derivarán al otorrino. En algunos casos, un cirujano maxilofacial (especialista en cirugía de la cara y boca) también puede involucrarse, sobre todo si hay que extraer un cálculo salival o drenar un absceso. Mi consejo: ante síntomas de sialoadenitis, busca atención médica (sea dentista o médico); lo importante es que te evalúen. Luego, probablemente un otorrino llevará el tratamiento especializado.
Podemos reducir el riesgo, pero no siempre prevenirla al 100%. Como comenté en la sección de prevención, llevar buena higiene oral y estar bien hidratado son las dos medidas clave para evitar muchas sialoadenitis. También ayuda no fumar y atender oportunamente cualquier indicio de cálculo salival o infección bucal. Aun así, a veces pese a nuestros cuidados puede ocurrir (por factores fuera de control, como predisposición a formar cálculos o infecciones glandulares). La buena noticia es que manteniendo esos hábitos saludables, incluso si llegas a tener otra sialoadenitis, probablemente será más leve y rara vez repetitiva. Así que sí, vale mucho la pena tomar medidas de prevención, aunque no sean infalibles.
La duración puede variar según la severidad y el tratamiento. Una sialoadenitis aguda tratada adecuadamente suele empezar a mejorar en 2-3 días y resolver por completo en aproximadamente 1 a 2 semanas, ya con la glándula desinflamada y sin dolor. De hecho, muchas infecciones de glándulas salivales desaparecen con tratamiento, o incluso solas, en poco tiempo. Si no se trata, puede prolongarse más y formar absceso, dilatando la curación. En casos de sialoadenitis crónica, más que hablar de duración, hablamos de episodios recurrentes: cada brote podría durar unos días o semanas, pero tiende a repetirse hasta que no se solucione la causa de fondo. Con el tratamiento adecuado (por ejemplo, retirando un cálculo obstructivo), esos episodios crónicos deberían cesar. En resumen, una sialoadenitis aguda dura pocos días con tratamiento, mientras que una crónica puede dar guerra intermitente por meses hasta resolverse definitivamente con intervención.
Por lo general, si se trata a tiempo, no deja complicaciones y se cura bien. Pero si no se trata o se deja avanzar, pueden surgir problemas. La complicación más común es la formación de un absceso en la glándula, es decir, una acumulación de pus que puede requerir drenaje quirúrgico. Otra posible complicación es que la infección se extienda a tejidos cercanos en el cuello causando una celulitis (infección difusa) e incluso, en casos muy graves, algo llamado angina de Ludwig (una infección del piso de la boca y cuello que puede ser peligrosa). También puede ocurrir que la infección se vuelva recurrente y termine dañando la glándula a largo plazo. Por fortuna, estas complicaciones serias son poco frecuentes. La clave para evitarlas es atender la sialoadenitis lo antes posible. Si sigues las indicaciones del tratamiento y cuidados, lo más probable es que te cures sin ninguna consecuencia a largo plazo.
Espero que esta guía completa sobre la sialoadenitis te haya sido útil. He querido abordarla de forma clara, amigable y más profunda que la información habitual en la web, porque como profesional me importa que mis pacientes (y lectores) entiendan su condición y sepan cómo actuar. Si tienes sospecha de sialoadenitis, no dudes en buscar atención; con tratamiento adecuado pronto estarás bien. ¡Gracias por leer y cuida tu salud bucal!



Desde la medicina integrativa, cada diente forma parte de un sistema interconectado: una infección dental crónica puede afectar órganos distantes, y una disfunción en un órgano puede reflejarse en un diente concreto.


Te explicamos cómo puede afectar el cambio de hora en tu salud bucodental y por qué tienes que estar atento a este problema


La retracción gingival es uno de los problemas periodontales más frecuentes en la práctica odontológica moderna. Este fenómeno, caracterizado por la pérdida progresiva del tejido de las encías que deja expuestas las raíces dentales, afecta tanto a la funcionalidad como a la estética de la sonrisa.


En cada milímetro de tu cavidad bucal habita un ecosistema extraordinariamente complejo y dinámico. La microbiota oral constituye la segunda comunidad microbiana más abundante del cuerpo humano, solo superada por la intestinal. Este universo microscópico alberga millones de microorganismos que desempeñan funciones esenciales para nuestra salud, no solo bucal sino también sistémica. Un solo diente […]


Cuando surge un problema dental grave fuera del horario habitual, el dolor y la preocupación pueden ser abrumadores. Saber dónde encontrar urgencias dentales 24 horas cerca de mí en España puede marcar la diferencia entre una resolución rápida y horas de sufrimiento innecesario.


La parestesia es una alteración de la sensibilidad que provoca hormigueo o adormecimiento. Descubre sus causas, síntomas y tratamientos.


Guía completa sobre dentadura postiza: tipos, precios desde 400€, cuidados, ventajas e inconvenientes. Comparativa con implantes dentales. Información profesional 2026


Descubre qué es la vitamina K2 y para qué sirve en tu salud dental y ósea. Los expertos de ClearDent te explican sus beneficios esenciales.

