Es importante sabeque que no es lo mismo un Odontólogo que un Ortodoncista. Los Ortodoncistas son odontólogos que despues de realizar sus estudios de Licenciatura  en Odontología, realizan su especialidad en la rama que se encarga de corregir la posición y el desarrollo de las estructuras que forman el sistema estomatognático como: dientes y estructuras maxilares.

 

¿Qué es un Odontopediatra?

 

Un odontopediatra es un dentista especialista en el cuidado de la cavidad oral de infantes. Esta rama de la odontología es definida conforme a la edad del paciente, y proporciona cuidados de salud bucal preventivos y terapéuticos a pacientes que van desde lactantes y niños hasta adolescentes, incluidos los menores con necesidades de cuidados bucales especiales.

La odontología para niños puede ser dividida en tres vertientes, que son: la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. Para los dentistas pediatras prevenir es lo prioritario, y para ello van a dedicar el tiempo necesario en el consultorio. Todo lo que se le haga a favor del niño puede considerarse preventivo.

 

¿Por qué llevar al niño al Odontopediatra en lugar del dentista General?


La principal razón son los aspectos que diferencian los adultos de los niños. De la misma forma que a los niños se les rodea de ambientes adaptados a su edad, sucede lo mismo con la odontología, que proporciona al niño una atención dental adecuada a su condición y edad.

Los bebés, niños y adolescentes se distinguen de los adultos, entre otros aspectos, porque los primeros están en constante desarrollo corporal y mental. El crecimiento que éste sector de la sociedad tiene hace que deban ser tratados médicamente de forma especial, con mucha paciencia y lo más individualizado posible, asegurando así los mejores resultados gracias a un seguimiento apropiado.

El área bucal del infante se acompaña de tres características que explican el porqué es necesaria la especialidad del dentista infantil: características biológicas, es decir, que el organismo del niño es notablemente diverso al del adulto. Las características médicas, que se basan en que la patología de la cavidad oral y zonas cercanas a la boca comprenden muchas alteraciones del adulto, pero también muchas afecciones que son propias de la infancia. Y, por último las características sociales, que radican en la trascendencia que las enfermedades bucales del niño tendrán sobre la salud dental y general del niño.

Otra razón por la que el niño debe ser atendido por un odontopediatra es que éste ha sido preparado primeramente en odontología por cinco años y seguidamente un mínimo de dos años en odontología infantil, lo cual asegura un mayor conocimiento y experiencia para proveer el mejor servicio al niño. Los dentistas pediatras brindan atención, algunos realizan investigaciones y trabajan en coordinación con otros profesionales de atención médica y miembros de disciplinas sociales en beneficio a los niños.

Como sabemos, primero el niño tiene dientes de leche, luego trascurre un periodo en el que tiene algunos dientes permanentes y otros temporales y hacia el final de la pubertad ya debería tener todos sus dientes adultos. Toda esta transición se acompaña de muchos cambios físicos y psicológicos, y se convierte es una etapa muy susceptible en numerosos aspectos, por ello es una ideal ocasión para inculcar al niño los mejores hábitos de cuidado dental. Es también una oportunidad para tratar a tiempo cualquier anomalía que una vez establecida la adultez queda demasiado arraigada y el tratamiento se complicaría y encarecería.

Llevar a nuestros pequeños a un dentista especializado no trae otra cosa que beneficios para el niño. En el consultorio, el odontopediatra pondrá todo su esfuerzo para que el infante acepte ir al dentista y se lleve una buena experiencia. Creando así un buen ambiente y logrando que el niño colabore activamente en los tratamientos dentales.

 

¿A partir de cuando debo llevar al niño al Odontopediatra?


El mejor momento para visitar a su odontopediatra es cuando se decide quedar embarazada. Es muy importante que la gestante siga unos consejos desde que el bebé está en el vientre para evitar problemas futuros. Este sería el punto de partida ideal para ejercer tratamientos puramente preventivos. Las alteraciones hereditarias y las que tienen lugar en el periodo fetal van a manifestarse en la dentición de leche.

El segundo mejor momento para acudir al dentista infantil es al aparecer el primer diente, alrededor de los 6 meses de vida. No obstante, si los padres detectan cualquier aspecto extraño en la encía del bebé que aún no tiene dientes, no deben demorar la visita al odontólogo pediatra para solventarlo.

La frecuencia con que se debe acudir al dentista de niños suele ser cada 6 meses, a no ser que el infante tenga una determinada condición que el dentista considere que debe ser una frecuencia inferior. En niños, debido a su rápida evolución, una caries progresaría con más velocidad en el diente de un niño que en el de una persona con el crecimiento finalizado.

 

Diferencias entre dientes infantiles y dientes adultos 


La dentición de los infantes presenta variaciones con respecto a la dentición adulta. Los dientes de los niños se le llama dentición temporal, decidua o de leche, dando a entender que son dientes no definitivos que van a estar en la boca del niño durante un periodo determinado. En cambio los dientes que aparecen luego y que duran ya para siempre forman la dentición permanente o definitiva.

Los niños tienen un total de 20 dientes (10 arriba y 10 abajo), en cambio, los adultos tenemos 32 (16 arriba y 16 abajo). Esto se debe a que el niño tiene una cavidad oral más pequeña, con lo que no tiene capacidad para albergar la misma cantidad de dientes que un adulto.

La niñez puede ser dividida en cuatro grupos de edad, cada uno de acuerdo con los cambios físicos, cognoscitivos, emocionales y sociales:

  • De la concepción hasta los 3 años de edad
  • Etapa de dentición primaria de los 3 a los 6 años
  • Etapa de transición de los 6 a los 12 años
  • Adolescencia, de los 12 hasta los 18-20 años

Esta clasificación es necesaria para ver la complejidad de la etapa infantil-adolescente y para comprender la necesidad de un experto que conozca en profundidad cada uno de estos períodos y sepa actuar de la forma más beneficiosa para el paciente.

Los dientes temporales tienen una tonalidad blanquecina, de ahí que se les llame “de leche”, además de esto, su dureza es menor que la del adulto, por lo que cualquier patología será peor resistida por un diente infantil que por uno adulto.

Por otra parte, la dentición decidua posee unas características morfológicas y anatómicas diversas que también los hacen más susceptibles a las infecciones. Una de las características es el menor grosor del esmalte y la dentina, que son dos capas consecutivas que recubren el diente y protegen la pulpa. La pulpa se sitúa en el centro del diente y  se encarga de aportar “vida” (nutrientes, células defensoras, etc.) al diente mediante vasos sanguíneos. Dicha pulpa es de mayor tamaño en el diente del niño que en el del adulto, favoreciendo que las bacterias puedan alcanzarla con mayor facilidad atravesando esmalte y dentina.

 

¿Por qué son importantes los dientes de leche?


Socialmente existe la creencia de que los dientes de leche no deben cuidarse porque van a caerse tarde o temprano y tenemos “unos dientes de repuesto”. Este mito repercute muy negativamente a la salud oral del infante.

El estado de salud y el buen mantenimiento de la dentición primaria conllevan en la mayoría de los casos una apropiada dentición permanente. A esto debemos sumar la tranquilidad psicológica que el niño tiene al tener sus dientes sanos, no teniendo que soportar fuertes dolores, molestias al comer y al hablar, burlas en el colegio por tener los dientes mal colocados o por haber perdido sus dientes por caries…

El falso mito anteriormente citado es responsable de serios problemas en niños de edad preescolar y se debe al desconocimiento de las funciones de estos dientes de leche. Las funciones de los dientes primarios no son solo la masticación eficaz de los alimentos (no menos importante), también se ocupan de que el niño aprenda a gesticular palabras clara y correctamente, permiten un buen desarrollo de los huesos maxilar y mandíbula, favorecen un sano crecimiento de los músculos masticatorios que rodean la cavidad oral. Unos dientes de leche sanos tienen una enorme repercusión en la sonrisa del niño, contribuyendo a su simetría y estética facial. Igualmente, actúan como guías para la buena ubicación de los dientes permanentes de reemplazo.

Si el niño perdiera sus dientes de leche prematuramente debido a caries u otros motivos, el espacio que queda será ocupado por los dientes vecinos, evitando el correcto crecimiento de la boca y dejando sin lugar a los dientes que vienen posteriormente, los permanentes. Para ello, cuando el diente cae antes de tiempo, el odontopediatra colocará un mantenedor de espacio para conservar ese hueco y permitir que el diente permanente pueda erupcionar en la localización adecuada. Esquivando de esta manera problemas ortodóncicos como el apiñamiento dental por falta de espacio.

 

¿Qué puedo hacer como madre o padre para cuidar la salud oral de mi hijo?

 

Con estos consejos podrás cuidar la salud de tus hijos:

  • Procurar un embarazo saludable, sin tabaco, sin alcohol y evitando sufrir infecciones graves que puedan afectar el bebé.
  • Higienizar las encías del bebé tras ser amamantado. Para ello existen dedales de un material suave que se frota delicadamente por la cavidad oral.
  • Empezar a utilizar un cepillo dental de tamaño reducido tras aparecer el primer diente. Es importante que sea sin dentífrico, por riesgo a que lo ingiera. Esta recomendación es para que el niño vaya cogiendo el hábito del cepillado.
  • Según las indicaciones de su dentista pediatra, más tarde puede ir incorporando una cantidad de pasta dental del tamaño de un guisante o menos.
  • El dentífrico debe ser sin flúor hasta que el odontopediatra indique lo contrario.
  • Evitar dar meriendas azucaradas al infante: bollería industrial, golosinas, chocolates sin medida. En todo caso, no olvidar el cepillado dental tras estos alimentos.
  • Evitar alimentos pegajosos que sean de difícil remoción en los dientes.
  • Integrar hábitos saludables de alimentación y fundamentalmente de higiene oral.

 

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