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La salud bucodental de los niños es un tema que requiere de nuestra atención. Durante su desarrollo los niños van experimentando cambios, les salen los dientes y es muy importante controlar el correcto crecimiento de los mismos, para que puedan lucir una sonrisa perfecta en todo momento.

No existe una edad fija a partir de la cual se debe llevar a los niños al dentista. La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) recomienda la edad de seis años como la más adecuada para que los más pequeños visiten al dentista para que un profesional adecuado empiece a revisar la salud bucal de los más pequeños detectando posibles problemas en las fases más tempranas posibles.

Es precisamente en esas visitas en las que se puede detectar la necesidad de uso de aparatos de ortodoncia para corregir posibles problemas que se hayan adquirido ocasionados por malos hábitos y costumbres que los niños adquieren o bien debido a problemas hereditarios.

Principales signos que indican la necesidad de una ortodoncia

Como es de suponer el primer síntoma que hace saltar las alarmas de los padres ante la necesidad de una ortodoncia es cuando se detecta alguna anomalía en el desarrollo de los dientes de los niños. Este es el signo más evidente de que es necesario que un profesional cualificado evalúa la situación y oriente a los padres sobre la necesidad o no de aplicar este tratamiento.

Sin embargo, existen otros síntomas que deben tenerse en cuenta y que pueden indicar la necesidad de una ortodoncia en los niños y que de forma general pasan más desapercibidos por los padres. Estos síntomas son:

  • Erupción tardía de las piezas dentales. Cuando el primer diente aparece cuando el niño ha cumplido un año o el primer diente permanente lo tiene con más de ocho años se produce lo que se conoce como erupción tardía. En estos casos es necesario que un dentista evalúe la situación de la boca del niño para cerciorar la salud de la misma, descartando la presencia de problemas más serios o evaluando la necesidad de una ortodoncia.
  • Una pérdida demasiado temprana o tardía de los dientes de leche. Cuando un diente de leche se cae, el espacio que deja en la mandíbula será ocupado por los dientes permanentes que salen posteriormente. Pero, si está perdida se produce demasiado pronto, es posible, que ese espacio no se conserve hasta el momento de la aparición del diente permanente, produciéndose desajustes en la mandíbula y en la dentición permanente.
  • Muecas extrañas al masticar. Cuando se observa que los niños hacen muecas extrañas cuando mastican suele indicar un problema que puede derivar en la necesidad de una ortodoncia. Estas muecas pueden ser, por ejemplo, que el niño mastique solo por un lado de la boca, lo que se conoce con el nombre de masticación unilateral. Esta situación suele provocar dolores de cabeza o de cuello en el niño.
  • Espacio excesivo entre los dientes. Este es un signo bastante claro de que la colocación de los dientes puede no ser la adecuada debido a que los dientes son demasiado pequeños o porque el arco dental es muy ancho. Una ortodoncia puede ayudar a posicionar los dientes en el lugar adecuado.
  • Dientes que no encajan bien o desplazados. Una dentadura ideal es aquella en cual los dientes superiores encajan perfectamente con los inferiores. Si esta situación no se produce puede ser debido a la existencia de un arco dental pequeño o de dientes demasiado grandes. Una ortodoncia adecuada ayudará a corregir este problema.
  • Apiñamiento dental. Los dientes sobrepuestos son un indicio claro de un problema en la boca. La visita al dentista podrá ayudar a determinar el mejor tratamiento para este problema que por lo general se resuelve con una ortodoncia apropiada.
  • Succión digital. Cuando un niño pasa mucho tiempo succionando uno de sus dedos los dientes superiores se inclinan hacia adelante mientras que los inferiores son llevados hacia atrás. Esto ocasiona una dentadura deformada, una mordida abierta en la que los dientes superiores e inferiores no encajan bien. Esta misma situación se produce cuando un niño utiliza durante un tiempo excesivo el chupete o cuando el uso del biberón se prolonga demasiado en el tiempo, un accesorio que acaba deformando considerablemente la dentadura de los niños. Es evidente que se hace necesario el uso de una ortodoncia para devolver la posición natural de los dientes.
  • Mordida abierta o dientes superiores o inferiores que sobresalen. Cuando los dientes, ya sean los superiores o los inferiores sobresalen puede indicar que las piezas no encajan bien debido a un mal desarrollo de la mandíbula. Es necesario que un dentista evalúe esta situación para determinar la causa de este trastorno, así como su tratamiento adecuado.
  • Respiración por la boca en lugar de por la nariz. Este síntoma es indicativo de la existencia de una mordida abierta, ya que los labios no cierran bien y se emplea la boca para respirar.
  • Dificultades en el habla. Es posible que se observe que un niño no habla correctamente, que la lengua se interfiere mucho en el proceso del habla, evitando que pueda articular palabras de forma natural. En estos casos, lo más evidente es acudir al logopeda, pero también es aconsejable visitar al dentista ya que la dificultad en el habla puede indicar un trastorno en la mandíbula que requiera del uso de una ortodoncia.

Cuando se detecta algún síntoma, ¿qué hay que hacer?

En el caso de que alguno de los síntomas comentados en el apartado anterior se detecte en un niño el siguiente paso es acudir a la consulta de un dentista. En Cleardent podemos encontrar profesionales altamente cualificados que nos asesoraran sobre el mejor tratamiento de ortodoncia para nuestros hijos. Estudiando cada caso en particular, las situaciones que lo envuelven y condicionan en Cleardent aportan la solución más efectiva.

Programar una vista con el dentista es el primer paso para encontrar la solución, pero a veces este hecho puede generar mucha ansiedad en los más pequeños. En ocasiones, sin quererlo, los propios padres trasmiten su propio miedo a los niños quienes simplemente repiten un comportamiento que han visto. Es necesario concienciar a los niños de que ir al dentista no es peor que ir a cualquier otro médico que es un profesional que vela por su salud dental y que quiere lo mejor para él, empleando las técnicas más cómodas y placenteras para todos.

Tipos de ortodoncia infantiles

Los efectos de la ortodoncia son mucho más evidentes durante la infancia, cuando los dientes están en desarrollo y resulta mucho más fácil corregirlos. A partir de los siete años un niño puede iniciar un tratamiento de ortodoncia, ya que a esa edad son conscientes de su utilización y es más fácil lograr que colaboren en los cuidados que se necesitan. Además, a esa edad es más sencillo hacer entender a los niños que tener que usar una ortodoncia no es nada malo, es simplemente un tratamiento que necesita y que no por ello debe sentirse diferente ni rechazado.

De forma general existen dos tipos de ortodoncias para niños: las llamadas removibles que son de quitar y poner y las fijas.

Las removibles se emplean para corregir defectos óseos aprovechando el crecimiento. Este es el caso de trastornos como un paladar estrecho o de una mordida cruzada. Al valerse del crecimiento de los niños para conseguir el efecto buscado, este tipo de aparatos no son útiles en los adultos debido a que el desarrollo de la mandíbula ya ha finalizado. Cuanto más tiempo lleven colocado el aparato más rápida será la corrección. Como norma general se recomienda un mínimo de uso de este tipo de aparatos en torno a las cuatro y seis horas al día para conseguir el efecto deseado.

Las fijas son los típicos brackets, aparatos que se anclan a los dientes. Se emplean para controlar la posición exacta de cada diente. Existen ortodoncias fijas elaboradas en distintos materiales, la ayuda de nuestro dentista será vital para elegir la más conveniente en cada caso.

Cuando se utiliza una ortodoncia es necesario tener mucho cuidado con las medidas de higiene. Sobre todo, en el caso de las fijas, donde puede ocurrir que se acumulen restos de comida. En el caso de las ortodoncias de quitar y poner es muy aconsejable realizar un cepillado antes de colocarla y cuando se quita para conservar el aparto limpio siempre.

El dentista asesora a los niños y a los padres en todo el proceso, proporcionando las mejores directrices para conseguir los mejores resultados en el menor tiempo posible, vigilando en todo momento la evolución del tratamiento. Los trastornos de la salud bucal de los más pequeños cuentan con la ventaja de que el paciente se encuentra en constante crecimiento, por lo que su corrección es mucho más sencilla y rápida. Es por ello que la detección temprana de cualquier problema es vital para que el tratamiento pueda iniciarse lo antes posible, así como las visitas periódicas para la evolución del mismo.

¿Cómo saber si mi hijo necesita una ortodoncia? 1

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