Ir al dentista, en muchos casos, es una situación que a los más pequeños le asusta, bien porque es algo nuevo o bien porque ya viene con un trauma previo. A veces son los mismos padres los que transmiten este sentimiento, ya que sin tener que decir nada, si los padres tienen ese miedo el niño lo va a notar. Por eso nosotros, los odontólogos, intentamos hacer que esa primera visita resulte divertida, amena y que el niño tenga ganas de venir la próxima vez.

¿Cómo lo hacemos?

  • Lo primero es encontrar un dentista que claramente tenga vocación por los niños, es lo más importante, ya que la mala praxis de éste, un trato brusco, o el tratarlo como un adulto puede crear en el niño ese miedo en las próximas visitas.
  • Aprovechar la primera visita para conocerlo, que él nos conozca, enseñarle la clínica, el gabinete, mostrarle como funciona todo, enseñarle a cepillarse los dientes… que se sienta cómodo, como en casa. Es imprescindible que en esta primera visita no se le haga nada, si tiene alguna caries o falta de cepillado, hablarlo con él y sus padres, que él vea que es importante prevenir la caries y como puede conseguirlo.
  • En las demás visitas hay que premiarlo si vemos que mejora el cepillado y en el caso contrario decirle que hay que seguir intentándolo.

En caso de que el niño ya venga nervioso o con miedo porque ya ha estado otras veces, nuestro objetivo es conseguir que cambie esto, como hemos explicado antes, deteniéndonos más si fuera necesario hasta conseguirlo.

Pero ¿ Por qué es importante traer a los pequeños al dentista?

El ser humano es un ser bifiodonto, esto quiere decir que tiene dos denticiones: una temporal y otra permanente. La dentición temporal está formada por 10 dientes. A los 6 años se convierte en dentición mixta con la erupción del primer molar permanente. Sus funciones son:

  1. Masticación: A los 6-8 meses erupciona el incisivo central inferior y con él cambia el tipo de alimentación y ya empieza a tener movimientos masticatorios.
  2. Crecimiento y desarrollo de los maxilares: Este crecimiento está relacionado con la masticación. Un niño que mastique correctamente desarrolla bien los músculos masticatorios y los huesos donde estos músculos se insertan.
  3. Fonación: A los 3-5 años el niño comienza a hablar. La lengua se apoya sobre los incisivos para pronunciar bien algunos letras, por lo que sin dientes anteriores el niño no aprenderá a hablar correctamente.
  4. Estética: Cuando tienen ausencia de dientes o están cariados se les pone una prótesis infantil ya que psicológicamente al niño le afecta porque sus compañeros podrían decirle algo o simplemente porque se ven diferente a sus amigos.
  5. Mantenimiento de espacio: Hay que mantener el espacio de los dientes temporales hasta que erupcionen los permanentes. Si se produce la pérdida de un diente temporal antes del momento oportuno, se coloca un mantenedor de espacio, para que no se produzca un desequilibrio en la oclusión, es decir, en la forma de morder.
  6. Salud general: Si la caries llega al nervio, a la pulpa, queda en relación con el sistema circulatorio general y las bacterias que la producen pueden llegar a otros órganos y generar problemas mayores.

Es recomendable traerlo desde que le empiezan a salir los dientes e ir vigilándolo durante todo el recambio para detectar a tiempo alguna anomalía que se pueda producir. Por todo esto es importante traer al niño al dentista, prevenir problemas en la dentición temporal puede prevenirlos en la dentición permanente.

Clara Rico Ruiz

Número de colegiada: 18002393

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