Hay situaciones especialmente delicadas en el tema de la salud bucodental en las que el odontólogo se ve enormemente exigido en su labor profesional. Dentro de ellas, una es la escasez de hueso, que complica mucho la reposición de piezas dentales desaparecidas o deterioradas. Estas situaciones puede tener su origen en diversas causas, como deterioro de piezas dentales ligado a la edad, golpes o roturas en alguna de ellas o el padecimiento bien de la enfermedad periodontal o bien de una infección importante; todos estos factores pueden ocasionar una notable merma en la cantidad de hueso.
Ante la necesidad de efectuar la sustitución de algunas piezas, esa pérdida de hueso dental hace imposible la colocación de los habituales implantes de titanio, obligando a buscar soluciones alternativas. Y ante esa combinación de necesidad de colocar implantes dentales y poco hueso, el uso de implantes cortos adquiere fuerte protagonismo entre las diferentes fórmulas de tratamiento existentes.

 

¿Cuáles son las causas de la pérdida de hueso?

El hueso alveolar (denominación técnica de la sustancia que rodea la raíz de los dientes) es un tejido caracterizado por una importante capacidad de regeneración, al contrario de lo que sucede con la totalidad de los huesos del cuerpo. En principio, esta característica podría sugerir que la recuperación del hueso alterado o mermado como consecuencia de alguna afección determinada sea algo que acontezca con facilidad. Pero la realidad es que frecuentemente surgen complicaciones que conducen a una reabsorción lenta pero implacable de ese hueso, y el desenlace final de ese proceso es una sensible reducción de su altura y grosor, que pueden retroceder un 20% o más por año. Entre los factores capaces de desencadenar este deterioro progresivo podemos citar:

  • Pérdida o extracción de dientes: cuando una pieza desaparece, el hueso que la sustentaba inicia su reabsorción al faltarle ese estímulo que genera la masticación y que necesita para conservar su vigor. Podríamos decir que se atrofia, algo que sucede, en mayor o menor medida, en casi todas las extracciones.
  • Piorrea: no mantener unas pautas disciplinadas de higiene oral puede ser motivo de que la placa bacteriana se expanda por debajo de las encías y esos gérmenes terminen provocando una infección que actúa como antesala de la pérdida de hueso.
  • Traumatismos: un diente lesionado por cualquier traumatismo pierde la capacidad de transmitir bien el estímulo masticatorio al hueso que le sustenta. Ello le hace perder vigor y lo coloca en situación de alto riesgo de reabsorción.
  • Algunas enfermedades metabólicas como la osteoporosis o la diabetes también actúan como factores predisponentes de la pérdida de hueso. En el caso de la primera, porque el desequilibrio calcio/fósforo que le acompaña disminuye la densidad del hueso; y en el de la segunda, porque acentúa la propensión a tener problemas de encías, que si no se combaten eficazmente suelen preceder a la pérdida de hueso.
  • Las dentaduras postizas, si su anclaje al maxilar es débil, no transmiten suficiente estímulo al hueso, favoreciendo que se desencadene el proceso descrito.

Si te encuentras en cualquiera de estas situaciones, te recomendamos que te sometas con regularidad a un control por parte de tu dentista. Un profesional bien dotado cuenta con los medios suficientes para diagnosticar una pérdida de hueso precoz, lo que podrá simplificar enormemente su remedio y asegurar su eficacia.

 

Las características básicas de los implantes cortos

Cuando hablamos de implantes, una de las primeras cosas que se buscan en ellos es asegurar su estabilidad, porque es lo que permitirá que se integren en el hueso. La lógica nos dice que cuanta más longitud y más diámetro tengan, más estabilidad se conseguirá. Pues bien, a este respecto los especialistas coinciden en que un implante normal solo puede colocarse si la cantidad de hueso alcanza un centímetro de altura y medio de espesor. Para aquellos pacientes que sufren tal carencia de hueso que impide un tratamiento basado en implantes normales, las dos opciones más sólidas con las que contamos son regenerar ese hueso ausente practicando un injerto o colocar implantes cortos. En estos casos, los implantes cortos dan unos resultados muy buenos si se les da un manejo clínico correcto.

De un tiempo a esta parte se considera implante corto aquel que no llega a los 10 mm de longitud, aunque la progresión en la investigación sobre materiales ha dejado anticuada esa cifra, dando paso a los de 8, 6 y, como reciente innovación, 4 mm. Esta generación de implantes cortos parece asegurar idénticas prestaciones y, sobre todo, hace posible reponer piezas sin tener que recurrir a regenerar tejido, algo que resulta engorroso y delicado. En general, puede decirse que es un método con el que se logra reducir la duración de los tratamientos y que resulta muy ventajoso para el bienestar del paciente, pues en relación con las técnicas de injerto de hueso, aquel se evita el trance de sufrir dos intervenciones y el tedioso preámbulo que se requiere para valorar una regeneración ósea.

 

La técnica de colocación de los implantes cortos

La forma de actuar en estos casos consiste en compensar la falta de altura del implante que vamos a colocar a base de mayor grosor, lo que produce el efecto de contar con mayor superficie de integración en el hueso. No obstante, cada caso requiere una valoración particular porque por su menor longitud es frecuente que hagan falta más implantes para soportar la carga de varias piezas dentales. Una rehabilitación con implantes cortos obliga a su vez a que la planificación de la prótesis se haga con más cuidado, por la misma razón, que estos implantes son más frágiles ante las sobrecargas de la maquinaria de la masticación. Pero una vez estudiado el caso y practicadas las radiografías panorámicas y los TAC correspondientes para afinar con la mayor precisión posible en las dimensiones, el resultado, por norma general, es excelente.

Es fundamental tener en cuenta no solo la cantidad del hueso sino también la calidad, así como que las encías y las prótesis queden correctamente selladas. A ello contribuye la moderna tecnología no invasiva de la que disponemos, que nos permite calibrar la estabilidad de un implante para elegir el momento preciso en el que conviene llevar a cabo la restauración protésica.

Podemos hacer una especial mención a los implantes de ultimísima generación de 4 mm, que están indicados en aquellos casos en los que entre el nervio y la superficie del hueso no hay más de 5-6 m; su manejo es muy delicado por el escaso margen de error que hay, lo que exige una gran destreza y formación en las técnicas de implantología de vanguardia por parte del profesional que se encargue de la intervención. Una ligera observación es que estos implantes no pueden colocarse individualmente por la necesaria proporción que deben guardar la corona y el implante. Siempre queda al buen entender del cirujano maxilofacial la viabilidad de unir dos o tres implantes (uno de ellos corto) antes de caer en la obligación de recurrir al injerto.

 

Indicaciones y ventajas de la colocación de implantes cortos

El principal argumento a favor es que, en la mayoría de las situaciones, la colocación de implantes cortos supone un tratamiento de menor riesgo. Eso se complementa con que la fase de posoperatorio queda reducida a la mínima expresión, siendo incluso menor que para los implantes normales precisamente por tratarse de piezas diminutas colocadas con técnicas no invasivas. Más allá de evitar esta cirugía más compleja, la duración del tratamiento es similar a la de los implantes convencionales, unos tres meses frente a los nueve de los injertos, y además se acelera la cicatrización.
Los implantes cortos son especialmente interesantes en la zona posterior de la mandíbula, donde las técnicas de aumento de hueso acarrean un riesgo de complicaciones severas como una lesión del nervio responsable de la sensibilidad del labio. Y cuando se trata de solucionar un caso de sensible falta de hueso en el maxilar con un seno muy dilatado, como alternativa de elección a la elevación de este seno tiene un amplio encaje la colocación de implantes cortos.

En definitiva, este tratamiento significa una opción más cuando la regeneración del hueso no lleva consigo todas las posibilidades de éxito que se desean o en casos de personas que no quieren esperar tanto tiempo o someterse a dos intervenciones independientes.

Es evidente que las técnicas de implantología dental han experimentado una evolución de tal magnitud que hace posible a los especialistas abordar con plenas garantías algunos tratamientos alternativos a los injertos en casos de escasez de hueso dental, como la colocación de implantes cortos.
En Cleardent hemos hecho nuestros todos estos avances, lo que nos permite estudiar las soluciones que requiere cada paciente con absoluta precisión y seguridad para este. Consulta nuestra página web y si tu salud dental reclama soluciones eficaces, ponte en contacto con nosotros y un selecto equipo de profesionales sabrá cómo satisfacer tus demandas. Los implantes cortos pueden ser el remedio a la pérdida de hueso que te afecta.

Implantes dentales y poco hueso: Uso de implantes cortos 1

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