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La diabetes mellitus es una enfermedad crónica del metabolismo en la que los niveles de glucosa en sangre están muy elevados (azúcar), debido a una insuficiente producción de insulina por el organismo, o a una resistencia de los tejidos a la acción de esta hormona. La insulina se encarga de llevar a las células el azúcar que consumimos a través de los alimentos para producir energía. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la diabetes es una enfermedad que afecta a casi 200 millones de personas y que en 2030 pueden llegar a padecerla unos 370 millones.

 

Tipos de Diabetes

 

Hay dos tipos de diabetes:

1. Diabetes tipo I: el cuerpo no es capaz de producir insulina, o solo puede fabricar una cantidad muy pequeña, que resulta insuficiente para mantener un correcto metabolismo de los azúcares.
2. Diabetes tipo II: se combina la escasa producción de insulina, con una resistencia del organismo a su acción. Es la más común.
Hay otros tipos de diabetes, como la gestacional (adquirida durante el embarazo) o las heredadas, que representan la minoría de casos de esta enfermedad.
Dependiendo del tipo de diabetes, de la edad, del tiempo de evolución de la enfermedad, etc, el tratamiento recibido por estos pacientes para controlar su enfermedad será de distintos tipos. Por ejemplo, en la diabetes tipo I será necesario administrar insulina exógena para regular la glucemia en sangre. En algunos tipos de diabetes tipo II, se administrarán antidiabéticos orales.

Todo ello deberá siempre ser acompañado de unas pautas de alimentación, control de malos hábitos (tabaquismo) y un estilo de vida en general saludables.

Diabetes y Patología Oral Asociada

 

Hay una serie de manifestaciones orales que son bastante comunes a las personas con diabetes, aunque hay variaciones de un enfermo a otro. Sobre todo suelen aparecer en diabéticos mal controlados o de larga evolución.
Las más comunes son:

  • La gingivitis y la enfermedad periodontal: La gingivitis es la inflamación de las encías y la enfermedad periodontal es la inflamación e infección de los tejidos de soporte de los dientes, que puede llegar a destruirlos. Esto incluye las encías, los ligamentos periodontales y los alvéolos dentales (hueso alveolar). A su vez, la periodontitis es un factor de riesgo en la aparición de complicaciones médicas en estos enfermos, es una especie de círculo vicioso, que hace que sea una necesidad el control y tratamiento bucodental en estos pacientes.
  • Xerostomía: la ausencia de una cantidad suficiente de saliva, provoca irritación de las mucosas bucales y a consecuencia de esta hiposalivación, se presenta una disfunción del sentido del gusto (pues la saliva es donde se disuelven las sustancias que nos hacen percibir los sabores) glosodinia o síndrome de la boca ardiente, mayor tendencia a las infecciones orales y cicatrización retardada.
  • Incremento de la prevalencia de caries dental (sobre todo en cuellos dentarios), como consecuencia de esa escasa producción de saliva y a su mayor contenido en glucosa.
  • Candidiasis: los hongos (cándidas) encuentran en el exceso de glucosa existente en la cavidad bucal un caldo de cultivo extraordinario para su crecimiento.

Consideraciones especiales en la consulta dental del paciente diabético

 

Cuando el dentista se enfrenta a un paciente diabético, necesita saber desde cuándo presenta la enfermedad, ya que su severidad depende de la duración de ésta. Necesita también saber el tipo de diabetes y cómo la controla. Todo eso le ayudará a planificar el tratamiento dental, pues hay muchos factores que ha de manejar para prevenir complicaciones y urgencias, en pacientes con diabetes, ya sean insulinodependientes o no. También debe saber si ha tenido complicaciones, cuáles concretamente y cuánto tiempo hace de la última, en caso de haberla tenido.

Si a la clínica dental acude un paciente diabético no controlado, entonces no se recomienda que se le preste tratamiento odontológico hasta que su condición sea estable. Y si se trata de una urgencia, que precise tratamiento con cirugía periodontal u otro tipo de intervención que pueda provocar “herida”, es necesaria una profilaxis antibiótica para reducir el riesgo de infecciones postoperatorias y compensar el retardo en la cicatrización.

En cambio, si la diabetes del paciente está controlada, podrá ser tratado como cualquier otro paciente, con las mismas consideraciones y protocolos aplicados en cada tratamiento que al resto de personas.De todas formas, incluso en el más favorable de los casos, con una diabetes mellitus de corta duración o perfectamente controlada, se han de seguir unas pautas de actuación muy recomendables, para evitar complicaciones médicas o urgencias debidas al tratamiento dental.

Esas recomendaciones a la hora de organizar una cita entre el odontólogo y el paciente diabético son :

  • Programar citas de corta duración y a primeras horas de la mañana, que es cuando hay menor riesgo de reacciones hipoglucémicas.
  • Mantener las condiciones de asepsia y esterilización, porque no hay que olvidar que los procesos reparativos e inmunes están alterados. Se recomiendan usar enjuagues
    con clorhexidina u otros antisépticos antes de realizar intervenciones invasivas, con el fin de reducir el riesgo de infección postoperatoria y otras complicaciones derivadas del tratamiento dental .
  • Actuaciones atraumáticas y en lo posible libres de estrés (el nerviosismo, miedo y estrés hacen que aumenten los niveles de glucosa en sangre)
  • Asegurarse de que el efecto anestésico es el adecuado, por la misma razón anteriormente expuesta, es decir, evitar el estrés y dolor, que hacen que se dispare la glucosa en sangre por una disminución de la secreción de insulina entre otras cosas.
  • Es recomendable la instauración de cobertura antibiótica preoperatoria y, sobretodo postoperatoria, debido a la mayor susceptibilidad a las infecciones y a la lenta cicatrización de las heridas. Todo dependerá del tipo de intervención que precise. Sin embargo, en pacientes con diabetes bien controlada, la profilaxis antibiótica puede ser contraproducente, pues favorece la colonización por hongos.

Pero en general, si la diabetes no está bien controlada, es mejor posponer el tratamiento, pues existe mucho riesgo de complicaciones posteriores o incluso de que se produzca alguna urgencia médica. Incluso si se precisan realizar tratamientos quirúrgicos extensos, incluyendo cirugía periodontal, puede ser necesaria la hospitalización, ya que ésta permite un monitoreo médico constante y poder ajustar los niveles de insulina requeridos antes, durante y después del tratamiento odontológico.

Los pacientes diabéticos que presentan complicaciones sistémicas asociadas, como hipertensión, accidente vascular encefálico, ateroesclerosis de las coronarias, retinopatías, etc., necesitan ciertas precauciones apropiadas para su estado de salud. Para estas personas, los tratamientos odontológicos deben ser paliativos, hasta recibir las atenciones médicas adecuadas.

Las emergencias médicas que pretendemos evitar en la consulta odontológica son:

Shock hipoglicémico: Se relaciona con niveles de glucosa de 10mg/dl o menos. Se desencadena por estrés, dosis excesiva de insulina, mal control por el paciente de la dieta, etc,.. Se puede iniciar con letargo y cierta confusión mental. A continuación, puede aparecer palidez, sudoración fría, náuseas….. Si no se trata rápidamente, se produce una pérdida de la conciencia y puede desencadenar en la muerte. El tratamiento es tan sencillo como proporcionar glucosa de manera inmediata al cuerpo, en forma de bebidas azucaradas, zumos, gel de glucosa, etc. En unos 5 a 10 minutos, el paciente suele responder a la terapia. En cualquier caso, ha de trasladarse al hospital.

Shock hiperglucémico: (o coma diabético). Se instaura más lentamente. En las fases más tardías, la persona puede desorientarse y puede respirar agitada y profundamente. La hipotensión es severa y pérdida de conciencia (coma diabético).La glucosa de sangre se suele situar a niveles entre 300 y 600 mg/dl. El paciente consciente debe transferirse a un hospital. El tratamiento se basa en el mantenimiento de la vía aérea seguido por administración de fluidos intravenosos para prevenir el colapso cardiovascular y su traslado a un centro hospitalario.

 

Consejos Bucodentales para diabéticos

 

Finalmente, existen una serie de recomendaciones, de las cuales, muchas podrían ser comunes para todas las personas que acuden a una cita con su odontólogo, pero especialmente necesarias para personas con diabetes mellitus:

1. Mantener unos niveles adecuados de glucemia en sangre, para disminuir el riesgo de enfermedad periodontal y demás complicaciones orales, que en caso de instaurarse, además dificultarán el adecuado control de la glucemia por parte del enfermo.
2. Revisiones periódicas con su dentista, que le ayudarán a prevenir cualquier problema bucal y a mantener unas correctas medidas de higiene bucodental.
3. Cepillarse los dientes después de cada comida, y completar sus hábitos de higiene con el uso del hilo dental. Así controlará los niveles de placa bacteriana, que son los principales responsables de la gingivitis y enfermedad periodontal. Escoja una crema dental que tenga flúor, que ayudará con la prevención de las caries.
4. El tabaco agrava la enfermedad periodontal. En caso de ser fumador, es conveniente que deje ese hábito.
5. Ingiera mucho líquido para evitar la sequedad bucal y ayudar a la producción de saliva.
6. En caso de llevar prótesis removibles, observe cualquier mínimo roce y acuda a su dentista para solucionarlo, pues al igual que en el resto del cuerpo, es necesario evitar heridas (por la lenta cicatrización y mayor riesgo de infecciones).

 

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